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Un jardín habitado

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Un jardín habitado

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/El Jardín, El Hotel/

“Aquí, el mayor placer es respirar el jardín, sentir la brisa del mar y ser cuidado con el alma bahiana. ”

Villas de Trancoso nació del encuentro entre la naturaleza y el deseo de cuidar. Son 13 mil metros cuadrados de paisaje vivo, donde diez alojamientos se distribuyen entre orquídeas, palmeras y el sonido del mar. La arquitectura tropical, la luz filtrada y el servicio discretocrean una experiencia orgánica y auténtica, donde el tiempo desacelera y la mirada encuentra descanso.

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/El Jardín, El Hotel/

“El jardín guarda el alma del Villas.

Hay quienes vienen por el mar. Otros, por el silencio. Pero es el jardín el que acoge a todos: una embriaguez de naturaleza, cultivada y protegida desde hace más de veinte años. Dino, el guardián del paisajismo, llegó como ayudante y se convirtió en el autor silencioso de esta obra viva. Bajo su cuidado crecen 72 cocoteros, 200 orquídeas epífitas, palmeras azules, ravenalas, heliconias, alpinias, buganvilias y otras especies que transforman el espacio en un bosque de color y textura.
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“La Ravenala es símbolo del hotel porque representa la armonía y el viaje. Es una planta que señala el camino del sol y guía a quienes buscan llegar hasta nosotros. ”

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“Naturaliza y arquitectura en simbiosis”

La arquitectura del Villas no se impone, sino que se adapta. Las villas y suites fueron diseñadas para permitir que el jardín invada cada espacio con luz, sombra y brisa. Maderas locales, fibras naturales y tejidos nobles crean una estética ligera que dialoga con el paisaje y valora lo esencial.
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“Entre el jardin y el mar”

Villas de Trancoso se extiende hasta la arena. A pocos pasos, el huésped llega a la playa del hotel (Praia dos Nativos), donde se ofrece servicio de playa, bar y una estructura exclusiva. Allí, el encuentro con el mar completa el ciclo del jardín. De la tierra al agua, de la sombra al horizonte.

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“Un jardín es hecho de tempo, y aqui el tempo florece lentamente”